Hoy quiero hablaros de uno de mis edificios favoritos de Luxemburgo, y no es otro que la Filarmónica de Luxemburgo o Sala de Conciertos Grande-Duchesse Josephine-Charlotte. ¿Me acompañáis a conocerlo?

Contexto urbano y forma de la Filarmónica de Luxemburgo

Vista de noche

Christian de Portzamparc fue el ganador del concurso internacional en 1997 de la Filarmónica de Luxemburgo. Entre los otros candidatos había otros dos arquitectos franceses, Jean Nouvel y Claude Vasconi, así como otros como Mario Botta y Zaha Hadid, etc.

La Filarmónica, ubicada en la meseta de Kirchberg en Luxemburgo – un nuevo barrio entre el aeropuerto y la ciudad vieja, dedicado a las oficinas europeas y las instituciones, así como la cultura – se despliega en el centro de la Place de l’Europe, de geometría triangular diseñada por Ricardo Boffil.

La forma ovalada de la Filarmónica de Luxemburgo añade dinamismo a la plaza triangular que sigue su trazado urbano: sus lados curvos se extienden entre dos esquinas opuestas que abrazan los bordes, mirando de un lado hacia la ciudad histórica y al otro lado hacia el Boulevard Kennedy, que se espera que se convierta en una auténtica avenida urbana.

Como una gran rotonda de paredes curvas, destaca su independencia y contrasta con las fachadas de línea recta de los edificios que la rodean. En el lado norte, la Filarmónica bordea el espacio cuadrado frontal y cae hacia atrás como si estuviera en movimiento gradual.

Arquitectura – La Filarmónica y su peristilo

Plaza exterior

Entrando en la sala de conciertos de la Filarmónica de Luxemburgo, en el mundo del sonido y la música, cruzar una cortina de luz, es una experiencia que trasciende los límites de los sentidos.

Desde el exterior, las paredes de la Sala de Conciertos, compuestas de 823 columnas paralelas de acero fino de 17 m de altura, exudan una presencia suave, alternativamente transparente u opaca. Esta fachada de “filtro” ofrece vislumbres del interior que cambian según el punto de vista. Intriga y atrae a los transeúntes a los que apunta. En el interior, se lava el recuerdo del exterior imponiendo un espacio lleno de luz.

Las paredes, organizadas en un ritmo preciso en varias filas e interceptadas a medio camino por una hoja de vidrio, vibran como una partitura musical que se desarrolla a lo largo de las líneas arqueadas de la fachada. Algunas columnas son portadoras de carga, otras mantienen el vidrio, mientras que otras sirven para distribuir el aire.

La Filarmónica es también un faro en la ciudad, cuya luz irradia hacia la noche exterior, como un enorme faro.

La galería del vestíbulo

Interior de la FIlarmónica

Una vez dentro del peristilo, aparece la clara y misteriosamente luminosa pared interior de las columnas y los pliegues del núcleo central, anunciando el Gran Auditorio.

Los dobleces de este núcleo forman una segunda fachada, como un acantilado irregularmente rítmico con grandes fisuras verticales recogiendo la luz del sol del mediodía durante el día y la luz coloreada durante la noche. El tratamiento del cambio de color es uno de los rasgos peculiares del edificio.

Christian de Portzamparc inició esta idea en 1986 con la concepción de nichos acústicos en la sala Villette y luego en 1994 con la torre Bandaï y el juego de difracción de color sobre el relieve de la fachada.

Una rampa, puentes y escaleras enrollan alrededor del Gran Auditorio, y permiten rodear su altura con puntos de acceso a diferentes alturas.

El Gran Auditorio

Plaza exterior

El objetivo principal del arquitecto era lograr la más alta calidad acústica, pero también la más alta calidad estética y funcional de la sala. El trabajo es el resultado de conceptos volumétricos pertenecientes a Christian de Portzamparc, probados y calculados por el acústico Xu Yaying.

Aquí, el arquitecto repitió una característica innovadora de la sala de conciertos Villette: una cámara alta con paredes “ocupadas”.

Sin duda la Filarmónica de Luxemburgo es una gran obra de ingeniería que destaca en la parte moderna de la ciudad, ¿te la vas a perder?